
-¿Estás mal? – pregunta con una mueca que le sacaría una sonrisa hasta a un condenado a muerto.
-¿Y como voy a estarlo? ¿Cómo deprimirme si el sol esa brillando, los pájaros cantando, los niños juegan por las calles y la brisa trae ese salado olor a mar? ¿Cómo estar triste así? Además, ¿Cómo voy a ponerme a pensar en problemas y afligirme si siempre me haces sonreír y ver el lado bueno? ¿No sería mejor que te fueras y me dejarás tranquila con mi pena?
Su falsa carita de perro triste y las dos rompemos a reír.
Es cierto, ¿Cómo complicarme la existencia con pequeños e idiotas problemitas? Igualmente, ¿Para qué hacerlo? Si tengo todo para ser feliz, nada puede arruinarme este día y mucho menos tus pesados recuerdos, que por hoy mi mente bloqueara... Ya habrá días lluviosos para llorar.
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