10.7.09

La llave.

“Ya me canse.” – y una lagrima recorrió su bello rostro. – “No puedo seguir soportándolo mas”
Esta frase se había repetido ya tantas veces que ya no había ni que pensarla, salía maquinalmente de sus labios, y la respuesta provenía, igualmente memorizada, con una maldita nota de dulzura, obviamente falsa.
“Te puedo jurar que esto va a cambiar. Lo superaremos.” – un breve silencio para que sus palabras surtieran efecto – “Yo cambiaria todo por vos. Iría hasta el fin del mundo para recobrar tu amor.”
Una enorme falsedad, pero bien ubicada para cambiarle de opinión a cualquiera. Era como las otras veces.
“Pero esta no.”, se decía ella, esta vez resistiría. No podía seguir permitiendo que esta falsa muestra de cariño cambiara todo lo que había logrado… No lo permitiría… Tenia que ser fuerte… Tenia que mantenerse dura... Tenía que…
Un hermoso y tierno beso interrumpió sus pensamientos y le corto la respiración. “Pero él te ama.” Recito una pequeña y cariñosa voz en su mente… “No!” – Grito otra – “Es una mentira; una dura y fría estrategia. Ya sabemos lo que ocurrirá después; te traicionara, te hará sufrir, te lastimará.”
Y, como siempre, la lucha dentro de ella comenzó nuevamente. Las dos partes se debatían, destruyendo todo a su alrededor.
Momentos hermosos y mágicos comenzaron a cruzar por su mente, mientras una de las tropas ganaba más y más poder. Todos esos preciosos y tiernos momentos la abrazaban y la llevaban por el viento, alejándola de la realidad.
Solo cuatro palabras le dieron por fin la verdad, la llave para poder abrir esa puerta.
“Eres todo para mí” – TODO? No lo era todo. Solo era una pequeña parte. Especial, si, pero no única ni irremplazable.
Por fin esos recuerdos, encerrados para no salir más, volaron alrededor de su cabeza. Todas esas hirientes palabras, todos esos momentos de confusión, de agonía y de dolor.
“No, no lo soy” – se paró rápidamente y, con un ligero movimiento de sus labios, exclamó: - “Adiós.”Camino de vuelta, las palabras de respuesta no eran mas que un susurro que decía: “Te acordarás de mí. No podrás olvidarme”. Pero ninguna afirmación estaba tan alejada de la realidad como esa. Sus palabras ya estaban convertidas en un susurro, sus recuerdos, en una pobre mancha que pronto se terminaría de borrar y una alegre melodía no paraba de fluir de sus dulces labios.

1 comentario:

Ana dijo...

ahh!!!

yo ya lo lei!, muajaja!!!

me encanta este...

besos mi linda!